Diésel cerca de los 28 pesos: cómo pega y qué puedes hacer
El combustible es, junto con las casetas, el gasto que más muerde. Representa entre una cuarta parte y casi la mitad del costo de operar una unidad, y en rutas largas puede llegar a dos tercios. Cuando sube, el margen se evapora rápido, y eso afecta directo a quien trabaja por viaje o por kilómetro.
¿Qué está en tus manos como operador? Más de lo que parece. Manejar a velocidad constante y evitar acelerones y frenazos bruscos reduce el consumo de forma notable. Mantener la presión correcta de las llantas, evitar el ralentí prolongado (motor encendido parado) y planear la ruta para esquivar tráfico y subidas innecesarias también suma. Son detalles que, viaje tras viaje, se traducen en pesos que se quedan en tu bolsillo o en el de la empresa.
La presión del diésel no va a desaparecer pronto, así que el manejo eficiente dejó de ser opcional. El operador que sabe cuidar el rendimiento de su unidad es, hoy más que nunca, un activo valioso para cualquier flota.
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