Revisión del T-MEC: por qué el capítulo de servicios transfronterizos puede cambiar el negocio del autotransporte mexicano
La revisión del tratado se extenderá más de lo previsto y el sector transfronterizo ya paga la factura: aranceles, retrasos en cruces y costos operativos que subieron cerca de 20%. Estados Unidos tiene en la mira el capítulo que regula fletes, almacenaje y servicios de carga.
El Consejo Coordinador Empresarial ha reconocido que la revisión del T-MEC se extenderá y que la prioridad es llegar a un buen acuerdo antes que a un acuerdo rápido. Para el autotransporte mexicano, esa frase encierra tanto un alivio como una advertencia: más tiempo para prepararse, pero también más meses de incertidumbre en un negocio donde la incertidumbre se paga en tarifas de seguro, en decisiones de inversión pospuestas y en clientes que no comprometen volumen.
Lo que está en juego no es menor. Analistas del sector señalan que Estados Unidos podría pedir modificaciones al capítulo de servicios transfronterizos, incluyendo la eliminación o restricción de los anexos que regulan fletes, almacenaje y manejo de carga, además de ampliar mecanismos para restringir el transporte de mercancías por criterios laborales y ambientales. Traducido: reglas nuevas sobre quién puede mover qué, con qué unidad y bajo qué condiciones laborales, en el corredor comercial más importante del país.
La frontera ya lo está resintiendo. Los aranceles y la incertidumbre han interrumpido el crecimiento del transporte transfronterizo, generando retrasos en cruces mientras el avance de los costos frena el consumo local. Los aranceles conocidos como "232" empezaron a impactar desde principios de año, antes incluso de que la revisión formal arrancara. Y el peso de estas decisiones se concentra en muy pocos puntos: las aduanas de Nuevo Laredo, Tijuana y Ciudad Juárez llegaron a manejar el 61% de las operaciones aduanales fronterizas del país. Cualquier cambio en criterios de inspección o requisitos documentales en esos tres cruces se traduce de inmediato en tiempos de entrega y costos.
El clima de inversión está frío. Solo 8% de los especialistas encuestados por el Banco de México en junio de 2026 consideró que era buen momento para invertir. Al mismo tiempo, los costos operativos del transporte transfronterizo acumulan presión, con incrementos cercanos a 20% en 2024. Es la combinación menos favorable posible: costos que suben y apetito de inversión que baja.
Qué puede hacer una empresa desde ya. Diversificar. Las operaciones que dependen de un solo cliente exportador o de un solo cruce fronterizo son las más expuestas. Vale la pena explorar carga doméstica de compensación, revisar la mezcla de clientes por sector y —sobre todo— poner en orden el cumplimiento documental y laboral, porque si las nuevas reglas incorporan criterios laborales y ambientales, la empresa que ya cumple llega con ventaja y la que improvisa se queda fuera del corredor.
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